Fatal: Una crónica trans





Carolina es ruptura. Ruptura total. Una patada en el pecho al patriarcado, a los géneros y al género.

Leí Fatal anoche. De un tirón. No pude parar. No concebí otra forma de leerla.

Fatal nos cuenta la historia de Caro desde un momento central: su operación de reasignación de sexo. A partir de este hecho se cuenta todo lo demás, lo que vino antes, lo que vivió después y el durante de ese proceso.

Significativo momento para comenzar: su nacimiento, su muerte. Como ella misma lo dice, "renacer de una muerte es lo más difícil de todo". Y en este libro asistimos a todo eso. La vida anterior, que dejó; la Caro que murió; la Caro que renació, no solo a partir del cuerpo sino de los fantasmas a los que se enfrentó, de su nueva posición ante el mundo.

El libro es, entre otras cosas, un camino de autodescubrimiento. "¿Quién soy?" La pregunta que imaginamos que se hacen todxs los que encaran una transición, respondida acá de una manera nueva. Es Caro, siempre es Caro. Su transición, aunque sea el núcleo temporal que organiza el relato, no es su operación.  Es el trayecto que recorre hasta esa nueva Caro, que reconoce los abusos que vivió, que asume errores y que se ama.

Decía al comienzo que Carolina es pura ruptura. Desde la propia construcción de su identidad como trans, desde la libertad con la que puede asumir el deseo fuera de la heteronorma.

Pero también desde lo que el relato promete y cómo lo cumple. "Una crónica trans" que rompe con la primera de las reglas del género: el orden cronológico. Fatal comienza seis días después de la operación y va y viene en el tiempo con una libertad sorprendente. Se construye como se construyen los recuerdo y las identidades: sin orden, sin reglas.

Es ruptura este relato (que es también un poco ella) desde donde se lo mire. Incluso en una de las cosas que más sorprende a partir del contraste con otras historias: el vínculo con sus padres. Caro no está sola en ningún momento del proceso. Esto impregna de ternura todo el relato. El amor de esos padres, la comprensión, el espacio de lo infantil que reconstruyen para ella para darle, de algún modo, la infancia que no tuvo.

Fatal es una historia feliz en muchos aspectos y a pesar de todo. "Mis experiencias de abuso me acercaron a la muerte. Y pude haber terminado muriendo, pudo haber sido fatal. Pero antes de que eso sucediera, me mate yo. Me operé. Y decidí matar a una Carolina víctima e insegura. O tal vez me salvé "

Tomar el control. Apropiarnos de nuestros cuerpos y de todo lo que somos. Elegir. Eso hace que sea una historia feliz. Y este factor es determinante para lo que viene. Como ella misma reconoce, quiere que a alguien le pase con ella lo que a ella le pasó con otras que vinieron antes, que visibilizaron cosas. Y, a pesar de la distancia con otros relatos (o justamente por eso), es fundamental esta historia para las generaciones nuevas. Que sepan que hay dolor pero también mucho amor. Que quienes somos padres entendamos la diferencia que podemos hacer con nuestro apoyo. Que comprendamos que es un camino difícil, como toda construcción identitaria, pero que podemos hacer que ya no sea así.