El placer es feminista




Empecé a leer el libro de María del Mar Ramón hace algunos días y me siento extraña. No solo extraña-rara o extraña-diferente, como suele pasar a veces. Extraña-igual. Extraña-lamisma.

A veces pensamos que extrañarnos, entrar en un proceso de extrañamiento, es sentirnos otro. Hoy me siento extraña y más yo misma que antes.

Atravesé el primer capítulo a llanto limpio. Nunca mejor dicho. Llanto catártico. ¿Será que todas vivimos las mismas violencias? ¿Será que a todas se nos instalan (o nos siembran) los mismos fantasmas?

Lloré con un libro que no es en absoluto triste. Es un canto al placer. Es un relato lleno de momentos de humor, de anécdotas simples, de pensarmientos y sensaciones. Siempre dentro de un marco. Porque si por un lado es una historia íntima y personal, al mismo tiempo es la historia de todas.

El cuerpo. El sexo. Comer. Gozar. Todo atravesado por la culpa. Toda nuestra historia igual.

Los capítulos van recorriendo estos diferentes tópicos y nos van mostrando como una culpa se hila con la siguiente, como nos construyen (y nos rompen) con una coordinación casi planificada. Cómo nos instalan la culpa y la vergüenza y nos bloquean el placer.

Pero de todas formas el placer está ahí. Lo buscamos. Lo reclamamos para nosotras. El desborde de placer, en la comida, en el sexo, en todo lo que nos interpela y nos gusta, es una marea arrasadora. No tiene sentido intentar frenarla.

El placer es nuestro. La culpa es ajena. Justo al revés de como quisieron que lo pensáramos.

El placer es feminista porque nos libera, nos empodera

Extráñense con este libro. Lean en la voz de otra la historia de todas. Super personal, super colectiva.

Agradezco haber elegido esta lectura en este momento. Me extrañaba así, puro placer, menos culpa. El placer de la lectura también es un bastión a recuperar.